Cómo Shef ganó más de 8.400 dólares en recompensas

Success Stories
30 junio 2026

Para muchos operadores, el camino comienza con un objetivo claro.

Para Shef, todo empezó casi por casualidad.

Antes de que el trading se convirtiera en su principal actividad, Shef ya había explorado varias vías diferentes. Trabajó en asistencia técnica, en el cambio de divisas y en proyectos relacionados con las criptomonedas, y finalmente puso en marcha un exitoso negocio de ropa en Ucrania.

Las operaciones bursátiles no formaban parte del plan.

Pero después de que un amigo me presentara a una comunidad de traders, la curiosidad se convirtió en aprendizaje, el aprendizaje en práctica y, finalmente, la práctica en resultados.

Hoy, a sus 27 años, Shef vive en Kiev y ha ganado más de 8.400 dólares en recompensas con The Trading Pit a lo largo de seis recompensas.

A lo largo de su trayectoria en el ámbito del trading por cuenta propia, ha recibido unas 50 000 dólares en recompensas totales.

Pero su historia no trata del éxito rápido.

Se trata de tener paciencia, encontrar la estrategia adecuada, desarrollar la disciplina y aprender a abordar el trading como una profesión.

Del emprendimiento al comercio

Antes de entrar en los mercados, Shef se dedicaba al mundo de los negocios.

Tenía experiencia en varios sectores, pero su proyecto más reciente fue una popular tienda de ropa en Ucrania. A través de ese negocio, adquirió experiencia en ventas, operaciones, comunicación con los clientes y en crear algo desde cero.

El mundo del trading entró en su vida gracias a un amigo que ya trabajaba en el sector.

En aquel momento, invitaron a Shef a participar en un proyecto educativo como mentor en el ámbito de los negocios basados en productos. El proyecto ya contaba con una comunidad de traders y, cuanto más veía lo que hacían estos, más interés le despertaba.

Al principio, se mostraba escéptico.

Nunca había pensado en dedicarse al comercio.

Pero ver los resultados reales de las personas que le rodeaban le hizo cambiar de opinión.

Tenía a alguien que podía enseñarle.

Tuvo tiempo para aprender.

Así que decidió darle una oportunidad al trading.

Esa decisión marcó el inicio de un camino completamente nuevo.

Conciliar los negocios y el comercio

Shef no dejó su negocio de inmediato para dedicarse al trading a tiempo completo.

En cambio, se tomó el trading como un proyecto paralelo mientras seguía dirigiendo su tienda de ropa.

Operaba por la mañana o durante el día y, después, dedicaba el resto del tiempo a gestionar su negocio.

Mirando atrás, cree que fue la decisión correcta.

Muchos principiantes se inician en el mundo del trading con la esperanza de que les permita sustituir rápidamente sus ingresos. Shef considera que eso es un error.

Operar lleva tiempo.

Algunos operadores necesitan seis meses o un año para comprender los conceptos básicos. Otros pueden necesitar dos o tres años antes de empezar a obtener resultados constantes.

Sin otra fuente de ingresos, ese proceso de aprendizaje puede volverse estresante en muy poco tiempo.

Para Shef, mantener su negocio le permitió estudiar y dedicarse al comercio sin tener que depender de los mercados para ganarse la vida desde el primer día.

Solo cuando el trading se volvió más interesante y empezó a dar resultados económicos decidió centrarse por completo en ello.

Encontrar la estrategia adecuada

El camino de Shef hacia la regularidad no fue fácil.

Al igual que muchos operadores, probó varios conceptos de trading diferentes antes de dar con uno que le funcionara.

Empezó con los conceptos de «Smart Money», que gozaban de gran popularidad en su mercado. Sin embargo, ese enfoque no encajaba con su personalidad.

Le resultaba difícil pasar largos ratos sentado delante de los gráficos, a la espera de oportunidades que podían surgir en cualquier momento. Tampoco se sentía cómodo manteniendo posiciones durante varios días.

A continuación, probó estrategias de oferta y demanda, operaciones en marcos temporales más amplios y otros enfoques.

Aun así, nada me parecía natural.

El punto de inflexión se produjo cuando descubrió el «Market Profile» y la «Teoría del mercado de subasta».

Este enfoque le permitió comprender mejor el mercado y tomar decisiones con mayor claridad. Y lo que es más importante, se ajustaba a su forma natural de pensar como operador.

Fue entonces cuando las cosas empezaron a cambiar.

Para Shef, una de las lecciones más importantes fue que una estrategia debe adaptarse al operador que la utiliza.

Un concepto puede ser popular.

Puede que a otras personas les funcione.

Pero si no se adapta a tu personalidad, a tu horario o a tu estado de ánimo, puede resultarte difícil llevarlo a cabo de forma constante.

La primera recompensa

Shef tardó entre un año y un año y medio en recibir su primera recompensa.

Tras un proceso de aprendizaje tan largo, es posible que muchos operadores esperen que ese momento les resulte emotivo.

Para Shef, fue diferente.

No sintió una gran oleada de emoción. No lo consideró una cuestión de suerte ni una sorpresa.

Simplemente me pareció una confirmación.

El tiempo, la energía y el esfuerzo que había dedicado al trading por fin empezaban a dar sus frutos.

Para él, la recompensa era casi como un sueldo.

Algo que me he ganado.

Algo que se espera obtener tras realizar el trabajo.

Esa mentalidad dice mucho de cómo ve Shef el trading. No considera las ganancias como algo fortuito, sino como el resultado de un proceso.

Aprender la disciplina a través de las normas de las empresas de inversión

Cuando Shef oyó hablar por primera vez de las empresas de inversión, la idea le pareció extraña.

Al igual que muchos operadores, le sorprendió que alguien pudiera comprar un desafío, acceder a un capital mayor y obtener recompensas por operar.

Pero, una vez que comprendió cómo funcionaban las empresas de intermediación, también comprendió la otra cara del modelo.

Superar un reto no es fácil.

Hay normas.

Hay límites.

Existen requisitos en materia de riesgos.

Y para Shef, esas normas acabaron convirtiéndose en uno de los factores que le ayudaron a crecer.

Considera que las normas sobre la negociación por cuenta propia de futuros fueron especialmente importantes para su disciplina.

En comparación con algunas cuentas de CFD, las cuentas de futuros pueden tener normas de drawdown más estrictas y requisitos de drawdown acumulado. Esto le obligó a ajustar su estrategia, gestionar el riesgo con mayor cuidado y proteger el capital con mayor rigor.

En lugar de considerar las normas únicamente como limitaciones, Shef las veía como una estructura.

Le ayudaron a ser más preciso.

Le ayudaron a tomarse en serio el riesgo.

Y, con el tiempo, le ayudaron a convertirse en un operador más disciplinado.

¿Por qué The Trading Pit?

Para Shef, «The Trading Pit» se convirtió en parte de su trayectoria personal, ya que le proporcionó algo más que acceso al capital.

Eso le proporcionó una estructura.

Una vez que ya comprendió cómo funcionaban las empresas de negociación, Shef se dio cuenta de que el verdadero reto no consistía solo en superar una evaluación, sino en aprender a operar respetando las normas, gestionar adecuadamente el riesgo y mantener la disciplina cuando las condiciones se volvían difíciles.

Esto quedó especialmente claro cuando empezó a operar con futuros.

En comparación con otros tipos de cuentas, la negociación de futuros le exigía ser más preciso a la hora de gestionar el riesgo. Los límites de caída más estrictos y la estructura de caída progresiva le obligaron a ajustar su estrategia, proteger su capital y reflexionar más detenidamente antes de abrir una posición.

En lugar de considerar estas normas como una limitación, Shef las veía como algo que le ayudaba a mejorar.

La estructura de «The Trading Pit» le impulsó a ser más disciplinado, más selectivo y más consciente de cómo cada decisión podía afectar al panorama general.

Para él, esa fue una de las partes más valiosas de la experiencia.

Las normas no le frenaron.

Han contribuido a definir la forma en que opera hoy en día.

La psicología es el verdadero reto

Cuando se le pregunta qué es lo más importante en el trading, Shef no se limita a hablar de estrategia.

Habla de psicología.

Incluso hoy en día, tras haber recibido numerosos premios, afirma que la psicología es algo en lo que sigue trabajando cada día.

En su opinión, un operador puede tener una estrategia sólida, pero sin control emocional ni disciplina, esa estrategia puede fracasar de todos modos.

Dormir mal puede afectar a las operaciones bursátiles.

El estrés puede afectar a las operaciones bursátiles.

Una alimentación deficiente, las enfermedades, los problemas familiares y la falta de concentración pueden influir en la toma de decisiones.

Por eso Shef también se fija en lo que ocurre fuera de las listas de éxitos.

Que duermas bien.

Una alimentación adecuada.

Deporte.

Para él, estos hábitos le ayudan a despejar la mente y le permiten tomar mejores decisiones en el mercado.

También reconoce uno de los retos más difíciles a los que se enfrentan muchos operadores: saber que no deberían operar, pero hacerlo de todos modos.

A veces, un operador es consciente de que no se encuentra en el estado mental adecuado. Sin embargo, se sienta, abre los gráficos y abre una posición.

Shef lo ha vivido en primera persona.

Su solución consiste en tomarse un respiro, empezar de cero y volver con la mente más despejada.

A veces, la mejor decisión a la hora de operar es no operar en absoluto.

Considerar el trading como una profesión

Una de las convicciones más firmes de Shef es que muchos operadores fracasan porque no se toman el trading como un trabajo de verdad.

Se toman las listas de éxitos con naturalidad.

Operan sin una estructura definida.

Navegan por la web sin un plan claro.

Pero el trading requiere normas, disciplina y constancia.

Para Shef, es fundamental contar con un sistema claro. Un operador debe saber qué es lo que busca, cuándo puede operar, cuándo debe detenerse y qué condiciones deben cumplirse antes de abrir una posición.

Sin esa estructura, incluso una buena estrategia resulta difícil de llevar a cabo.

Por eso la disciplina es tan importante.

No se trata solo de cumplir las normas de la empresa de inversión.

La disciplina también tiene sus propias reglas.

Expandirse de forma responsable

Hoy en día, el objetivo de Shef no es perseguir porcentajes mensuales cada vez más altos.

Se trata de crecer de forma responsable.

Él cree que muchos inversores acaban llegando a la misma conclusión: la constancia es más importante que la búsqueda de rendimientos agresivos.

Un operador capaz de generar un 2 % o un 3 % de forma constante mientras gestiona un capital mayor puede labrarse un camino mucho más sostenible que alguien que persigue constantemente rendimientos del 10 % o del 15 % cada mes.

Para Shef, el siguiente paso es aumentar la asignación de fondos, seguir creciendo a través de la negociación por cuenta propia y, además, acumular su propio capital de inversión personal.

El objetivo no es asumir más riesgos.

El objetivo es crecer sin dejar de mantener el mismo enfoque disciplinado.

La lección que nos enseña la trayectoria de Shef

La historia de Shef demuestra que la constancia en el trading no se consigue buscando atajos.

Se consigue con tiempo, paciencia, organización y conciencia de uno mismo.

No logró la consistencia cambiando constantemente de una estrategia a otra. Lo consiguió al encontrar un enfoque que se ajustara a su personalidad, desarrollar disciplina en torno a él y tratar el trading como una profesión.

Su trayectoria nos recuerda que los operadores no tienen por qué precipitarse en el proceso.

Tienen que darse tiempo para aprender.

Es hora de hacer la prueba.

Es hora de fracasar.

Es hora de mejorar.

Y, lo más importante, es hora de crear un proceso que realmente puedan seguir.

En el caso de Shef, se inició en el mundo del trading casi por casualidad.

Pero la constancia era fruto de la disciplina.

Mira la historia completa aquí: